CONTACTO: marcosjordasantacreu@gmail.com
+34 667 70 74 70

¿Qué es el TEA?

Información básica sobre el trastorno del espectro autista

Los trastornos del espectro autista (TEA) son una discapacidad del desarrollo que puede provocar problemas sociales, comunicacionales y conductuales significativos. A menudo, no hay indicios en el aspecto de las personas con TEA que los diferencien de otras personas, pero es posible que quienes tienen un TEA se comuniquen, interactúen, se comporten y aprendan de maneras distintas a otras personas. Las destrezas de aprendizaje, pensamiento y resolución de problemas de las personas con TEA pueden variar; hay desde personas con muy altos niveles de capacidad y personas que tienen muchas dificultades.

Los trastornos del espectro autista (TEA) son un grupo de trastornos del desarrollo que incluyen las siguientes características:

  • Problemas de larga duración con la comunicación e interacción social en diferentes contextos.
  • Comportamientos repetitivos o no querer cambios en la rutina diaria.
  • Síntomas que comienzan en la primera infancia, por lo general, en los primeros 2 años de vida.
  • Síntomas que hacen que la persona necesite ayuda en su vida diaria.

El término “espectro” se refiere a la amplia gama de síntomas, fortalezas y grados de deterioro que pueden tener las personas con estos trastornos. En la actualidad, el diagnóstico de los trastornos del espectro autista incluye estas y otras afecciones:

 

marcos jorda tea asperger

Signos y Síntomas

Las personas con TEA a menudo tienen problemas con las destrezas sociales, emocionales y de comunicación. Es posible que repitan determinados comportamientos o que no quieran cambios en sus actividades diarias. Muchas personas con TEA también tienen distintas maneras de aprender, prestar atención o reaccionar ante las cosas. Algunos de los signos comienzan durante la niñez temprana y, por lo general, duran toda la vida.

No todas las personas con un trastorno del espectro autista exhiben todos estos comportamientos, pero la mayoría tendrá varios de ellos.

Las personas con estos trastornos pueden:

  • Repetir ciertas conductas o tener comportamientos inusuales.
  • Tener demasiado interés en ciertas cosas, como en objetos en movimiento o partes de objetos.
  • Tener un interés intenso y prolongado en ciertos temas, como números, detalles o datos.
  • Molestarse por algún cambio leve de rutina o por estar en un entorno nuevo o que los estimule demasiado.
  • Hacer poco contacto visual o hacerlo de manera errática.
  • Tender a mirar o escuchar menos a las personas a su alrededor.
  • Rara vez intentar compartir los objetos o actividades que les gustan señalándolos o mostrándolos a otros.
  • Responder de forma inusual cuando otras personas muestran ira, angustia o afecto.
  • No responder o demorarse para responder a su nombre u otros intentos verbales para captar su atención.
  • Tener dificultad para seguir las conversaciones.
  • A menudo, hablar por largo tiempo sobre un tema favorito, pero sin permitir que otros tengan la oportunidad de responder o sin darse cuenta cuando los demás reaccionan con indiferencia.
  • Repetir palabras o frases que escuchan, un comportamiento llamado ecolalia.
  • Usar palabras que parecen extrañas, fuera de lugar o que tienen un significado especial que solo entienden los que conocen la forma de comunicarse de esa persona.
  • Tener expresiones faciales, movimientos y gestos que no coinciden con lo que están diciendo.
  • Tener un tono inusual de voz que puede sonar como si estuvieran cantando o un tono monótono y similar al de un robot.
  • Tener problemas para comprender el punto de vista de otra persona, lo que les impide predecir o entender las acciones de otras personas.

Las personas con un trastorno del espectro autista pueden tener otras dificultades, como sensibilidad sensorial (sensibilidad a la luz, el ruido, las texturas de la ropa o la temperatura), trastornos del sueño, problemas de digestión e irritabilidad.

 

Evaluación y Diagnóstico

El diagnóstico de los trastornos del espectro autista (TEA) pueden ser difíciles de hacer debido a que no existen pruebas médicas, como un análisis de sangre, para diagnosticarlos. Para hacer un diagnóstico, los profesionales observan el comportamiento y el desarrollo del niño.

A veces, los TEA pueden detectarse a los 18 meses de edad o incluso antes. A los 2 años de edad, el diagnóstico realizado por un profesional con experiencia puede considerarse muy confiable.

Los niños más grandes y los adolescentes se deben evaluar para determinar si tienen un trastorno del espectro autista cuando uno de los padres o un profesor expresa sus inquietudes basadas en la observación de su comportamiento social, comunicativo y al jugar.

 

¿Quiénes se ven afectados por los trastornos del espectro autista?

Los trastornos del espectro autista afectan a muchas personas. En los últimos años, se ha observado un aumento en los casos diagnosticados. Hay más niños que niñas diagnosticados con estos trastornos.